De la Guía y de la Purificación del Alma

"Domine , si vis , potes me mundare ".

Es necesario aprender en primer lugar que el verdadero equilibrio es la base del alma. Si uno mismo no posee un fundamento seguro ,¿sobre qué te apoyarás para dirigir a las fuerzas de la naturaleza’?.

El hombre nace en este mundo en medio de la oscuridad de la naturaleza y la lucha de fuerzas contendientes, de forma que debe primeramente buscar a la Luz en su reconciliación.

Así, tú que tendrás prueba y dificultad en esta vida ,regocíjate a causa de ellas porque en ellas radica la fuerza, y mediante ellas se abre un camino hacia esa Luz Divina. ¿Es algo nuevo que la vida superior esté acechada de peligros y dificultades?. Regocíjate pues, porque cuanto mayor sea tu prueba, más brillante será tu triunfo. ¿No dijo el Maestro "Bendito Seas" cuando los hombres te ultrajen y hablen falsamente?. Pero, ¡oh,Iniciado!, que tus victorias no te traigan vanidad, porque el aumento de conocimiento debe ser acompañado con un aumento de sabiduría. El que sabe poco mucho cree que sabe, el que mucho sabe ha aprendido su propia ignorancia. ¿Has visto a algún sabio en su propia presunción?. Hay más esperanza para un idiota que para él.

No te apresures a condenar el pecado de los demás. ¿Como sabes tú que hubieses en su lugar resistido a la tentación?.Y si así fuera, ¿por qué despreciar a alguien más débil que tú?. Ten por seguro que en la maledicencia y en la convicción de la propia bondad hay pecado.

El Maestro no condenó a la mujer adúltera, pero tampoco la alentó a cometer pecado. Así pues, asegúrate, tú que deseas dones divinos, de que tu alma es firme y constante, porque es halagando tu vanidad como el Malo ganará poder sobre ti. Humíllate ante lo Divino, pero no temas ni a hombre ni espíritu. El miedo es el fracaso y el precursor del fracaso; y el coraje el principio de la virtud. Así pues, no temas a los espíritus, pero sé firme y cortés con ellos, porque no tienes derecho ni a despreciarlos ni a ultrajarlos, y esto también conduce al error.

Un hombre es lo que hace de sí mismo dentro de los límites fijados por su destino. Ni adores ni desprecies tu cuerpo físico que es tu conexión temporal con el mundo material y externo. Restringe las pasiones animales y alimenta las aspiraciones superiores; las emociones se purifican con el sufrimiento. Haz bien a otros por Dios mismo, sin esperar recompensa ni gratitud por su parte. Si eres generoso que tus oídos no deseen demasiado el cosquilleo de la gratitud.

Recuerda que la fuerza sin equilibrar es el mal, que la severidad desequilibrada no es sino crueldad y opresión, pero que también la misericordia sin balance no es sino debilidad que permite e incita al mal.

La verdadera oración es tanto acción como palabra (interior y exterior):es voluntad. Los dioses no harán por el hombre lo que sus propios poderes superiores harían por él, si tan sólo cultivara la voluntad y la sabiduría. Nunca peques contra ti mismo creyéndote más elevado de lo que estás. El único trono inamovible es el del Altísimo. Por tanto profesa el máximo auto-respeto por ti mismo.

Para conseguir poder mágico, aprende a controlar el pensamiento. Admite sólo ideas verdaderas en armonía con el fin deseado y no permitas toda idea extraviada de ti mismo y contradictoria que se te presente. Presta atención al poder del pensamiento silencioso y a la meditación. Establécete firmemente en el equilibrio de las fuerzas, en el centro de la cruz de los elementos, esa cruz desde cuyo centro la palabra creativa brotó en los albores del universo naciente.

En la verdadera religión no existe secta. Así pues cuídate de blasfemar contra el nombre por el que algún otro conozca a su Dios. Porque si blasfemas contra Júpiter, lo haces contra YHVH; y si lo haces contra Osiris, también contra Yeheshuah.